Jardinería Humana
Un hombre sueña con ser más dulce, por eso rocía
todo su cuerpo con varios kilos de azúcar glas y espera que
alguien se acerque a probarlo.
Una mujer cuenta como han pasado varios de sus cumpleaños, a
cuatro patas y con una montaña de copas de champagne apiladas
sobre su espalda y el líquido burbujeante cayendo en cascada
sobre su piel.
El jabón y el agua no permiten a nadie tocar los objetos con
seguridad, cogerlos entre las manos, hacerlos suyos. Y los cuerpos
caen resbalando en el agua enjabonada, hasta que este juego infantil
deviene en una verdadera tortura. (Las cosas y las personas se nos
escapan como los minutos y tener, poseer, es simplemente un sueño.
Lo que se escapa es la vida mientras se vive.)
Los carros de la compra arden y nadie se atreve a tocarlos.
Y en la cama, las parejas no consiguen comportarse como amantes entregados
y naturales ya que no pueden desprenderse de las bolsas llenas de productos
que arrastran desde el supermercado.
Los cuerpos se quiebran y derrumban como un edificios en un terremoto
no anunciado.
La piedad de Miguel Ángel sale a la calle a tomar en sus brazos
a Cristos mucho más importantes que dios: un obrero, una mujer
rica, una estudiante, un broker…
Y se lloran lágrimas de periódico del día de hoy.
Y se arranca de cuajo un pequeño árbol, para plantar
en la misma tierra billetes de 100 €uros.
Como en todas mis obras, el tema central vuelve a ser las personas.
Personas que conozco y para las que trabajo, actores que aspiran a
representar todos los rostros que no queremos mirar, todas las lágrimas
que preferimos tragar, todos los músculos que no nos atrevemos
a mover, todas las esperanzas calladas.
Como en todas mis obras, el tema central son los cuerpos.
Cuerpos la mayor parte de las veces metidos en problemas y no como
suelen aparecer en los anuncios de la Televisión ni en el Vogue.
Como en todas mis obras, no hay atisbo de pudor ni tregua para la timidez.
Porque vivir tímidamente es la cobardía que esperan de
todos nosotros los gobiernos que elegimos, nuestra cruz.
Como en todas mis obras la comida ocupa un lugar importante, por ser
lo que una parte del mundo ha decidido arrebatar a la otra y porque
el silencio en este asunto sería una clara muestra de complicidad.
Ya vale: el asunto principal de Jardinería Humana es nada menos
que la libertad.
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