toledo
Méteme en la ducha y sácame ya de Toledo
Que esta multitud me achucha y me señalan con el dedo
Yo no sé muy bien por qué
Méteme en la ducha y no me saques de quicio
Que detrás de esta arboleda creo que hay un precipicio
Que desde aquí no se ve
Sólo porque llevo un Lancia con matrícula de Francia
No me sirven en los bares a pesar de mis pesares
No será que notarán ese acento catalán
No traje capa ni espada, quién me ha mandado venir
He caído en la emboscada de comprar un Souvenir
Me meto en una tasca y la tragedia se masca
Como un pincho de morcilla que me sienta como un tiro
Dando tumbos me retiro y me meto en la capilla
Justo a mitad de un sermón
Un megáfono estridente habla del omnipotente
Pero su falta de pilas causa sopor en las filas
Y sudor en las axilas de aquella congregación
En verdad es sorprendente cómo dormitan los fieles
Embutidos en sus pieles piensan en el bar de enfrente
Que es famoso además por sus huevos con jamón
Y los niños se muestran indiferentes ante la resurrección
Están mucho más pendientes de su primera erección
Y ya en la casa del greco, un guardián enjuto y seco
Me mira con cara larga yo no sé muy bien por qué
¿ Es que acaso no pagué? le digo con voz amarga
Y a las cinco de la tarde con chulería y alarde
Van y cierran el museo y nos mandan a paseo
Y una americana implora, que olvidó la cantimplora
Pero es demasiado tarde
Turistas gesticulantes, figuras atormentadas
Las mismas que Berruguete antaño representara
Monumentos acabados por artistas con talento
Que murieron arruinados
Méteme en la ducha y sácame ya de Toledo
Que esta multitud me achucha y me señalan con el dedo
Y parecen cabreados
infusión de temor
Observo con detenimiento y fascinación
a los intelectuales de la ciudad flotando en una gran pecera de formol
vigilados estrechamente por unas señoritas estrechas del futuro
que llevan bata blanca y fuman puro.
Fueron arrestados injustamente por inyectarse carajillos en la vena directamente
toco con los nudillos en el cristal pero sus sonrisas secas se quedan
igual.
Por esta escena abrumado me despierto, es un sábado nublado y
mi futuro es incierto
así que me voy a Horta para desengrasar, cuando soy detenido por
conducir bajo la influencia de mis padres, que me dicen que ya es tarde
para decidir...
Me escabullo como puedo, llego finalmente a casa y mi ropa huele a víctima
propiciatoria
lentamente me desvisto, pongo a tender mi camisa que parece un Jesucristo
que más bien murió de risa
me dirijo a la oficina como un autómata de oficina y me preparo
a toda prisa UNA INFUSIÓN DE TEMOR.
Saco fuerzas de flaqueza y vuelvo a salir a la calle, armado de una pequeña
pistola de señora,
para defenderme de una mujer policía que me insulta cada día
y me pide que me calle
y que cada vez que pone una multa hace una muesca en la pared del ayuntamiento
(es por eso que el edificio está a punto de caerse, y no les miento).
Voy siguiendo mi camino y me meto en una iglesia a rezar un Padre Vuestro,
por una cuestión de solidaridad desinteresada para con las masas,
en fin, un respeto básico a los símbolos de los vecinos
de casa con quién comparto además, gastos de comunidad...
Le hago una reverencia de protocolo al púlpito y me voy corriendo
al bar Manolo a comer pulpitos acompañados sin duda de UNA INFUSIÓN
DE TEMOR.
Aún me quedan energías para salir de compras
lástima que el dólar y la energía no tengan equivalencia
me voy a mirar chalecos de colorines y flecos
más que nada porque creo que la dependienta y yo
tenemos algo en común y me gusta probarme ropas en su presencia,
no compro nada y vista su indiferencia me largo
y va cayendo la tarde y me siento amargo.
Y alucino un tren eléctrico que viene de los Urales y que para
en la Gran Via
y alimento mis fantasías sexuales con catálogos de ferretería
y para calmar mis ansias o para colmo de males
o para colmar el vaso de circunstancias fatales
un clamor borra mi risa,
me preparo a toda prisa UNA INFUSIÓN DE TEMOR.
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